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La institución de zona sur de Rosario, mantiene la esencia barrial y de potrero como cuando el capitán de la selección arrancó a jugar a la pelota.

La Agrupación Infantil Abanderado Grandoli no es un club más en la ciudad. Es una especie de patrimonio deportivo y cultural por el solo hecho de que vio nacer futbolísticamente a Lionel Messi. La institución late a su ritmo en Laferrere 474 desde 1982 y se erigió con el correr del tiempo en el monumento al rosarino famoso de la modernidad. Con el Mundial de Qatar acaparando la atención del continente, el espacio de la zona sur anida a decenas de chicos que nutren sus sueños de ser como Leo, mientras patean la redonda cada día.

Grandoli tiene una sola cancha. Pero no es excusa para potenciar la esperanza de los pibes que sueñan con llegar a primera y jugar un Mundial como lo hará por quinta vez consecutiva su embajador más representativo: Messi.

Los registros marcan que el club fue fundado el 11 de febrero de 1982 para que los vecinos de la barriada que no deja de crecer tengan un lugar de encuentro. Un punto fijo para jugar al fútbol.

La institución era una más de las cientas que hay por todos los puntos cardinales de la ciudad. Pasaba prácticamente desapercibida durante cada fin de semana. Pero todo cambió cuando un chiquito llamado Lionel Messi fue invitado a jugar un partido porque le faltaba un jugador al equipo local.

La historia indica que su madre Celia no quería saber nada porque su figura era diminuta y podía ser golpeado por los chicos que eran más grandes. Sin embargo, su abuela fue quien dio el visto bueno y terminó complaciendo al entrenador, Salvador Aparicio. Y ahí todo cambió. Ya nada fue igual.

Porque Leo Messi demostró en la segunda oportunidad que tuvo la pelota en sus pies que lo suyo era de otra galaxia. Desde ese día, Grandoli comenzó a cobrar notoriedad en constante ascenso.

“Lo primero que debo confesar es que es fuerte el orgullo de ser el presidente del club que vio nacer a Messi”, expresó David Treves. “También es cierto que me enaltece estar al frente de una institución que amo y me identifica. Si bien vengo casi a diario desde hace tres décadas, lo cierto es que hay una comisión directiva bárbara que le dedica mucho tiempo a los chicos”, sostuvo.

Treves comentó que el Grandoli entra en el radar de los medios de comunicación de todo el mundo cada vez que Messi hace una diablura en cancha, recibe un premio gordo o está por jugar una Copa América o un Mundial.

“Que nos llamen para ver cómo es el club de donde salió Leo es un placer porque eso nos permite mostrarnos como espacio en muchos lugares del planeta”, deslizó. Y agregó: “Con Leo estuve hace muchos años. Habíamos quedado en que visitaría el club, pero al final nunca se pudo dar. Más allá de eso, gracias a Dios ahora es aceptado por todo el país como se merece. Le costó, pero lo aceptaron en el país y es para destacarlo”.

El presidente del club además dijo que Rodrigo y Matías, los hermanos mayores del crack rosarino, también vistieron los colores del naranja en su época. Incluso su padre, Jorge, fue el entrenador de Leo durante un tiempo.

David luego contó que ante cada partido se produce un hecho ya habitual para ellos. “Los equipos y pibes que vienen de jugar por primera vez no dudan y nos preguntan por Messi. Quieren ver qué hay de él y cómo es el club que lo vio nacer”, afirmó.

“Somos la familia naranja”

David destacó que “los chicos son casi todos del barrio, donde vive mucha gente. Hay una buena relación entre los vecinos. Nos autodenominamos la familia naranja. No apuntamos a una categoría sino al club en toda su esencia”.

El presidente remarcó que “apuntamos y buscamos que los padres sientan rápido el sentido de pertenencia. Que no solo presencien el partido de sus hijos. Por suerte todos se quedan a acompañar al resto de las divisionales”.

Grandoli milita en la liga Lifa, que pertenece a Villa Gobernador Gálvez. La institución cuenta con nueve categorías y solo tiene una cancha. “Nuestra esencia no es enfocarnos en los resultados deportivos sino en formar y armar las familias. Lógico que todos quieren ganar, pero buscamos hacerlo mediante ciertos valores”, narró.

Treves preside el club desde hace 15 años y además es docente de educación física. “Me reparto el tiempo como puedo. Uno ama este club y también mi profesión”, relató.

“Contamos con un gran grupo de padres que colaboran en cada partido. Todo se hace a pulmón”, confesó.

“Hace poco, desde la Dirección de Clubes de la Secretaría de Deporte y Turismo de la Municipalidad nos dieron 2.500 bloques para poder cerrar el perímetro, lo cierto es que no recibimos otro tipo de ayuda externa”, ponderó.

“En el club intentamos contener a las familias. Sobre todo en estos tiempos con la problemática social económica que hay. A medida que podemos buscamos darle una mano a todos los que vienen”, dijo.

Con respecto a Grandoli hay que resaltar que el espacio subsiste por su gente. “La cuota deportiva es simbólica. Por eso es que hacemos algunos eventos para poder recaudar y darle luego los elementos que necesitan los chicos”, contó.

El club es un semillero fértil. Del naranja surgieron el Changuito Cárdenas (ex Central Córdoba), Brian Sarmiento y Gastón Sauro, entre otros. Mientras que hay decenas de pibes que juegan y sueñan con llegar a primera.

“El contexto barrial no es ajeno a muchos lugares del país. Hay muchos chicos con un potencial importante, pero por ahí la calle los termina cambiando”, contó con cierta impotencia el máximo dirigente.

Treves no dudó en decir que “este club es mi segunda casa. Es parte de mi vida. Formé mi familia acá junto a mi señora. Esto es parte de nosotros en realidad”.

Grandoli tiene sueños

“Tenemos varios proyectos. Lo que sucede es que no disponemos de espacio físico. Tenemos nueve divisiones y una sola cancha. Es un tema que necesita una solución”, abundó.

“No tener lugar es una problemática sin resolución por ahora. Nos cuesta armar las prácticas, pero todos los chicos y los padres colaboran. A eso le sumo que en cualquier momento necesitaremos armar el fútbol femenino. Pero en este contexto nos resulta muy complejo”, añadió.

David resaltó que “es un verdadero problema, no solo para nosotros sino para muchos clubes que no tienen espacio”, dijo el presidente del naranja antes de sostener que “en este mismo lugar funciona el Centro de Educación Física N° 8, mediante un convenio realizado con el Ministerio de Educación”.

“Más allá de todo, lo lindo es que los técnicos son los padres, quienes deben hacer el curso de instructor de fútbol infantil para poder estar al frente de una categoría. Lo hacemos porque esa formación le abrirá el panorama de lo que representa trabajar con chicos. Sobre todo porque esto no es solo fútbol. Se interactúa con personas y hay que colaborar con la educación”, cerró el presidente de Grandoli, el club donde Messi cobró luz propia.

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